Cómo moverse del Thinker al Doer

Thinker es una palabra que está de moda, además es un concepto maravilloso que alude a una de las cualidades más increíbles que tenemos como seres humanos, la de pensar.

Design Thinking, Creative Thinking…. Hoy todas las metodologías nos invitan a pensar y sí, claro que es un paso indispensable, un tiempo maravilloso en el que tenemos la oportunidad de analizar de forma consciente todas las oportunidades que tenemos, ver hacia adentro, pero también hacia afuera y diseñar nuestros próximos pasos con una base firme que nos de claridad y seguridad.

El verdadero problema no está en pensar, está en SOBRE – PENSAR. El pensamiento y el diseño, como toda etapa, deben tener un tiempo acotado, el justo y necesario para recopilar toda la información necesaria y tomar decisiones.

El pensamiento debe llevarte a tomar un camino u otro, pero nunca debe dejarte varado en un mismo lugar. Ese es el primer síntoma de cuándo estas sobre-pensando.

Entonces, ¿cómo moverte del pensamiento a la acción? ¿Cómo darle paso a esa idea que tienen tiempo revoloteando en tu cabeza? ¿Cómo silenciar las voces del miedo y la inseguridad?

¿Cómo se supone que alcanzas las cosas que quieres?

La respuesta es simple: Ve por ellas, haz que pase!

Me encuentro cada día con personas que me dicen:

Yo siempre he querido tener mi propio negocio. Me encantaría desarrollar mi marca personal. Quisiera dictar cursos y talleres. Quisiera… quisiera… quisiera..

Tengo dos preguntas clave para ti:

Ante todo lo que quieres tener/hacer/lograr, pregúntate

¿Qué estoy haciendo para lograrlo?

Se honesto contigo y define bien los pasos (acciones reales) que has dado para ir tras lo que quieres.

La segunda pregunta es:

¿Qué debería estar haciendo?

Del contraste entre las dos preguntas podrás sacar conclusiones.

La realidad es que muy pocas cosas en la vida pasan por generación espontánea.

Si quieres aprender inglés, pues, nada va a suceder si no te apuntas a unas clases, o viajas a un país donde puedas hablarlo, o buscas alguna manera de conectarte con eso.

Si quieres tener un cuerpo de portada, tampoco sucederá si no te dedicas a alimentarte de forma adecuada, hacer los ejercicios correctos, tener la disciplina necesaria, entre otros muchos puntos.

Lo mismo pasa con las ideas de negocio.

Desestáncate

La Pausa: Si, deja todo lo que estás haciendo. Respira y busca dentro de ti el origen de tu estancamiento. ¿Por qué no lanzas ese producto? ¿Por qué no dejas ese trabajo que odias? ¿Por qué no cambias de ramo? ¿Por qué no das ese paso que, muy en el fondo, sabes que quieres dar?

Mira hacia adentro y en lo más profundo de tu mente encontrarás un espacio enorme, lleno de información estancada, yo lo llamo la chatarrería de las ideas olvidadas.

Allí van a parar todas aquellas ideas geniales que has tenido, aquellos proyectos inconclusos, aquellos ¿qué pasaría si…?

Imagina que en tu casa tuvieras una habitación donde se pudieran materializar de golpe todas las cosas que no has hecho, pero que siguen ahí latentes esperando ser rescatadas algún día.

Creo que esa habitación no sería apta para Feng Shui!

Lo más duro de todo, es que en esa habitación están tus sueños, los de antes y los de ahora!

El Rescate: Paséate por todo lo que hay ahí y toma la decisión HOY de rescatar una idea. Elige de forma consciente y con una intención firme: tomar decisiones respecto a esa idea rescatada.

La Recolección: La información es una gran minimizadora de ansiedad, es la llave maestra que abre puertas y definitivamente, es la clave de la acción.

En este punto, vas a ubicar toda la información necesaria con respecto a esa idea: los pro, los contra, el contexto… tooooodo lo que se pueda encontrar.

Nota: Es importante marcar un tiempo límite, porque de lo contrario, puedes quedarte en modo acumulador:

El Análisis: Ahora piensa, si, pero de forma estructurada, informada y acotada en tiempo. Mirando todos los datos recolectados y teniendo claro el contexto externo e interno. Definir una matriz DOFA (Debilidades – Oportunidades – Fortalezas – Amenazas) puede ser un muy buen ejercicio para ganar claridad. Date la oportunidad de pasarte por todas las posibilidades.

El Impulso: Toma aire de nuevo y con todas las cartas sobre la mesa estoy segura que estarás listo para tomar una decisión respecto a tu idea:

  • La idea tiene potencial, vas a ejecutarla
  • La idea tiene potencial, pero no es el momento (basado en info)
  • La idea no tiene potencial, hay que descartarla

Hay muchas otras variables que sólo tú podrás descubrir.

El Plan: Crea un plan de ruta. La clave son los micro pasos. Define metas pequeñas, progresivas, que una te lleve a la otra y convierte eso en un cronograma de actividades.

La Acción: Ya con una ruta definida, sacúdete las excusas y eleva tu proyecto a otro nivel. Asume el riesgo. No tengas miedo de fracasar, ten miedo de no intentarlo.

Sólo los que pierden el miedo a la acción son verdaderamente capaces de cambiar el mundo. Tal vez no el de todos, pero al menos su propio mundo.

Sólo dándole la oportunidad a cada idea de pasar por un proceso de toma de decisiones que te permitan descartarla o accionarla, podrás ir vaciando tu chatarrería de ideas estancadas.

Esto tiene implicaciones hasta energéticas que terminan teniendo impacto en tu productividad y en la forma como atraes más cosas positivas.

Actívate y me cuentas!

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